Indoors

Emilio Torre & Ana Luisa Carrillo

Como sello esencial del estilo, el color morado fue convocado para dirigir esta hermosísima boda. El atuendo de los pajecitos que acompañaron a Ana Luisa hasta el altar hizo referencia a este tono, que más tarde encabezó toda la decoración presidida por un exquisito gusto de perfil clásico y romántico.

A nadie le sorprendió la fabulosa iluminación que reinaba en el salón de la fiesta, ya que siendo Emilio un reconocido ingeniero en audio e iluminación con amplia trayectoria en el ramo, era de esperarse el ambiente mágico que se apreciaba y para el que Emilio por supuesto se involucró.

La pareja recibió a los invitados con una pareja de violinistas que puso en alto la gala del evento, que empezó cuando los novios bailaron la canción "My love", con el detalle especial de haber sido editada por Emilio en su estudio de grabación para que las mezclas y el audio fueran perfectos.

El diseño floral se pintó en morado, lila y lavanda para crear los centros de mesa a base de lisantus y rosas. En el mismo contexto, jarrones con bellos arreglos florales se colocaron en diferentes niveles del salón y nichos de plantas completaban el detalle natural de la fiesta.

La cena transcurrió con el sonido de un cuarteto de cuerdas de fondo, y ofreció cuatro diferentes platos de finas botanas como una esfera de queso con jamón serrano y pistache como entrada, para dar pie a un rico buffete con diferentes opciones de ensaladas, complementos y carnes.

El detalle llegó hasta el baño de mujeres  y fue un spot que causó sensación por la dedicación puesta en ambientar este espacio con diferentes elementos que todas las invitadas amaron. Unos racks de canastas con geles antibacteriales, cremitas de manos y toallitas que Ana Luisa bordó con sus iniciales y las de  su novio durante todo el tiempo que duraron sus preparativos fueron el acento personal de la noche. No faltaron bowls con paletas, chocolates o papitas, ni tampoco el detalle floral que aportaron los lindos pomanders con olor a gardenias.

El cristal de las copas y los jarrones de los centros de mesa, junto con el tono plata de las sillas tiffany´s resultaron en un montaje de mantelería impecablemente blanca altamente elegante y ad hoc con la altura del evento que firmó como una boda fabulosa y romántica, que terminó a las 5 de la mañana y continuó al día siguiente con una pequeña tornaboda familiar. 

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Salón: Clásico

Salón: Romántico