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Gabriel Arceo & Geovana Preciat

Como parte del estilo propio de la noche, diferentes detalles retro tuvieron presencia en el evento, como el bello Mustang blanco de 1965 en que llegó la novia a la hacienda en que se llevó a cabo la misa.

La capilla de la hacienda recibió en sus jardines a todos los invitados que acompañaron a la pareja que se dio el “si” en la escalinata. Las 20 damas vestidas en tono púrpura y los pajecitos con acentos morados, incluyeron el toque de color que más tarde protagonizaría la celebración.

Siguiendo la nota clásica, el dorado y el beige encabezaron el montaje de la fiesta, ubicada a unos metros de la misa. La mantelería neutra que brillaba con la iluminación de las mesas, junto con las sillas tiffany´s doradas llevaron la elegancia al nivel ideal, y equilibraron la fuerza del morado que se asomó en los centros de mesa, y que se alternaron entre altos y bajos de mesa a mesa. De la carpa de la mesa de postres pendían unos candeleros dorados, muy vintage, de los que a su vez, colgaban unos pomanders de nube y lavanda que completaban el diseño y decoraban el ambiente.  Los árboles de ramaje natural con detalles florales fueron otro elemento constante en la noche.

Un delicioso banquete, una espléndida barra de postres y dulces cuidadosamente presentada en cajitas y bolsitas moradas; así como una barra de carnes frías y quesos finos no podía dejar ninguna queja entre los presentes.

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Hacienda: Clásico