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Carlos Arnaud & Pamela Ortíz

El rojo quemado de la gran fachada y arcos de una antigua hacienda fue lienzo ideal que hizo brillar aún más el blanco tema, presentado en primer plano con dos imponentes carpas que cubrían completamente el montaje para los 600 invitados. Esferas de bejuco natural colgaban del centro de las carpas incorporandose como apropiados elementos decorativos.

Los jardines, fuentes iluminadas y árboles completaban el ambiente que rodeaban el evento con su poderosa elegancia natural.

Un acento dorado irrumpió delicadamente en el montaje totally white, a través del tono de las sillas tiffany´s. Astromelias blancas y rosas blancas, junto con el verde de la campana irlandesa y la romántica luz de unas pequeñas velas crearon la propuesta que decoró cada una de las mesas de comensales.  Más flores blancas como Lilis y Casablancas, dieron forma a más arreglos florales para la mesa del postres y otras áreas, que se acentuaban con detalles verdes de follaje o hiedra.

El pastel permaneció nítido y sencillo, sin mayor acento que unas delicadas rosas blancas que sellaron el diseño con alto buen gusto.

El sonido de un piano creó un ambiente sofisticado y elegante, que cambió hacia el buen ambiente con los sonidos del grupo y posteriormente, con un DJ que cerró la fiesta con los invitados  bailando felices en la moderna pista iluminada.

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Hacienda: Clásico