Outdoors
Bernardo Buendía & Samantha Calzada
La boda de Bernardo y Samantha tenía que ser original y única como ellos. La primera decisión para hacer algo especial fue pensar en una boda destino, para la que eligieron la ciudad de Mérida a donde ellos y sus 400 invitados se trasladaron desde Tabasco para celebrar con el estilo y cultura de Yucatán.
El outfit de ninguno podía ser convencional, por lo que el vestido de Samantha se inclinó hacia lo trendy y lo complementó con unos smoky eyes y una media diadema de orquídeas blancas en el peinado. Bernardo no se quedó atrás y lució camisa blanca y pantalón de lino beige y se accesorizó temáticamente con un sombrero yucateco.
Como sede eligieron una antigua hacienda henequenera, la cual aprovecharon al máximo eligiendo diferentes espacios para los cuatro principales momentos, iniciando con la ceremonia civil efectuada en la gran iglesia de la hacienda, acentuada con árboles de ramaje con esferas de yocones y caídas de tela blanca.
Posteriormente, se llevó a cabo una ceremonia maya en el “Cuarto de Máquinas” de la hacienda, en donde un chamán llevó a cabo rezos y bendiciones tradicionales para la nueva pareja.
Al finalizar, los invitados pasaron a la casa principal en donde estaba todo el montaje para la cena en una combinación de colores blanco y verde manzana. Colores frescos y vivos ejecutados con un estilo minimalista y elegante.
Mantelería blanca con caminos de mesa verdes y sillaTiffany´s blancas mantuvieron la limpieza del look acenutada con jarrones de cristal con agua, flores blancas, orquídeas flotantes y follaje como centros de mesa. El diseño floral se destacó por su fusión creativa entre exóticas plantas de la región con variedades elegantes como el que apreciamos en la mesa de la pareja para la que se creó un trenzado de follaje y hojas con caída de flores blanca. ¡Fabuloso!
La cena consistió en un menú-fusión regional de 3 tiempos que inició con botanas como Rollitos de cochinita pibil aromatizados a la menta, mousse de queso de bola y empanadas de chaya y queso de cabra, entre otras. La entrada fue un ceviche de boquinete con mango y jícama y como plato fuerte se podía elegir entre un filete de atún con costra de especias o corazón de filete de res en cama de arroz salvaje y arúgula. Como postre, hubo sorbetes de frutas de la región y café.
Finalmente, la diversión esperaba en el jardín principal en donde una mega carpa blanca de diseño futurista acogió el ambiente rejado-chic de la fiesta. En dicha área sólo hubo salas lounge blancas estilo modernista combinadas con otras vintage de estilo provenzal y mesas periqueras. Luces leds robóticas de todos colores crearon el ambiente “disco” ideal para bailar en la pista blanca con paneles de luces de colores, en donde ya sea con el grupo musical o con el DJ, los invitados se divirtieron hasta las 7 am.

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